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MANUAL  "CAMINO A LA INFELICIDAD"

por Max Oca

Capítulo 3: Agrada a todo el mundo o Dí a todos que si

Aunque suene poco popular, creo que alguien tiene que decirlo: ¡me alegro de que por fin se haya acabado el verano! Odio cuando oigo a todo el mundo lo fenomenal que son las vacaciones, que qué ganas tienen de que lleguen… Yo hacía lo mismo. Me paso todo el año pensando en las vacaciones y en lo maravillosas que van a ser. Y luego, para mí, nunca terminan por serlo.

Este año lo único que he vivido es un tremendo agobio de millones de actividades con la que cumplir porque ¡cómo le voy a decir que no a alguien si estoy de vacaciones! Así que teniendo un mes de vacaciones este año, he tenido que ir a la playa con mi familia. Ya que cómo se me ocurra decir que no voy, empezamos con el “claro, desde que tienes novia la familia ya no importa” o el “nunca tienes tiempo para nosotros”, así que qué menos que pasar una semana con ellos en la playa. ¿Y eso que significa para mi? Pues significa quecada día tenía que:

  • Ir a la playa, cosa que odio porque no aguanto ni la arena, ni el sol. Odio a las medusas y las concentraciones de gente que colocan sus sombrillas con la clara idea de dañar a alguien (sospecho que a mí).
  • Pasar tiempo con mis sobrinos, a los que adoro, pero que tras ser enterrado 15 veces, intervenir en sus peleas, aguantar gritos y lloros y el constante “mira, mira, mira", acabo completamente destrozado.
  • También es básico salir a comer a un chiringuito. Que suena genial, pero para quien no lo sepa es como el bar cutre al que no irías ni muerto en tu ciudad, pero como está pegado a la playa "es un sitio genial y donde se come como en ningún sitio". Pues mira, esto es en parte verdad si se refieren a que se come sucio, sin camiseta, tarde y generalmente caro.
  • Luego hay que pasar la tarde en algún pueblo pintoresco de los alrededores, lo que se traduce en irte a tomar por culo para ver un pueblucho lleno de guiris que han tenido la misma feliz idea que tú.
  • Y finalmente por la noche te tienes que arreglar para dar un paseo por el paseo marítimo. Que ya os contaré yo las ganas que tengo de arreglarme para andar por el sitio en el que ya he pasado toda la mañana y donde el único entretenimiento es ver cómo los demás se han arreglado para hacer lo mismo que tu. Es decir, nada.  

Y ya cuando creía que se había acabado esto resulta que tengo que irme otra semana con mi novia ¡de nuevo a la playa! Y no digas que no, que sino:

- “¿porqué haces estos planes con todos y no conmigo?”, “es que estás enmadrado”, “está claro que no te importo”.

Así que pones tu mejor sonrisa y vuelves a empezar el suplicio diario. Pero además añádele el elemento de originalidad, en el que te tienes que dejar una fortuna en alguna actividad que dura unos 10 minutos pero que ¿cómo vas a ir hasta la playa y no hacerlo? Así que coges una moto de agua, un agotador patinete que no sirve más que para cansarte y coger una insolación o angustiarte bajo el agua en un “divertidísimo” bautismo de submarinismo.

Y todo el tiempo de mis vacaciones que podría quedarme libre me toca repartirlo entre eventos sociales, porque “¿cómo no vas a quedar si no tienes nada que hacer?”, “¿Cómo vas a faltar a mi boda?”, “¿Cómo no vas a venir a la barbacoa/salida en bici/senderismo/cena/piscina o a mi pueblo?”

Total, que vuelvo de las vacaciones agotado, gordo y deseando poder empezar a trabajar para poder por fin descansar un poco.