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MANUAL  "CAMINO A LA INFELICIDAD"

por Max Oca

Capítulo 5: La Conspiración Universal

Hoy he descubierto por fin lo que hace que todo me vaya mal: ¡Es el maldito mundo!

Nada más levantarme a desayunar ha empezado todo. Con las legañas aun pegadas me he ido a servir el desayuno. Un simple tazón de cereales y un café. Y ahí me he encontrado con el primer problema: ¿Qué les pasa a las fábricas de cereales que quieren fastidiarme el día? Cojo la bolsa esa de plástico y no hay forma de abrirla. Yo creo que utilizan pegamento industrial para evitar que podamos abrirla… O al menos eso pensé al principio. Agotado busqué las tijeras, que no pude encontrar porque seguro que la chica que viene a limpiar se las ha arreglado para escondérmelas y me vea en un apuro. Así que haciendo un inmenso esfuerzo he tirado con todas mis fuerzas terminando en una lluvia de cereales por toda mi cocina. Y está todo claro: Es una estrategia para que tenga que comprarles más.

Ya arreglado, me dirijo hacia el metro  en donde hordas humanas se han congregado para hacerme imposible el llegar al andén y entrar en los vagones. No puedo quitarme de la cabeza las caras de todos esos que se han pegado a presión en la puerta para evitar que yo pudiera entrar. Y no sólo nos hacinan en un andén, sino que parece que coleccionan en los túneles ratas del tamaño de perros pequeños que pasean ante nuestra aterrada mirada. Está más que claro que la empresa municipal de transportes está dirigida por incompetentes. O eso, o por auténticos genios del mal, como los fabricantes de cereales. Que ahora que lo pienso no descarto que puedan ser los mismos.

Llego al despacho  y el jodido ordenador decide quedarse colgado para fastidiarme todo el trabajo que ya había hecho. A la salida se pone a llover justo el día que habían dicho que haría sol. Me encuentro con un bache estratégicamente colocado para que meta el pie y se me cale. El calentador de la ducha no funciona  y no puedo entrar en calor y al poner la tele lo único que echan es sálvame.

Y justo ahí me doy cuenta: Es el mundo el que está en mi contra